Semana del 18 al 24 de abril
-Religiosamente encadenados-
La educación ha tenido una carga ideológica, política y religiosa desde tiempos inmemorables, lamentablemente, no ha sido una práctica democrática neutral. Lo podemos ver como ejemplo desde el adoctrinamiento militar en las escuelas de los años 70 en donde obligaban a los estudiantes a realizar prácticas militarizadas, hasta la enseñanza religiosa en las escuelas que sigue vigente aún después de todos estos años, en donde te obligan a rezar el padre nuestro día tras día o participar de los actos religiosos anuales. No nos olvidemos tampoco de la interminable defensa por parte de algunos de la tan famosa y distorsionada “libertad de enseñanza” en la cual los padres intentan justificar y esconder su odio y repudio contra quienes no forman parte de la hetero normativa.
Se debe enseñar a pensar, no a adoctrinar. Es imperante que se hable de estos temas, tanto en sociedad como
en temas legislativos en el Estado. ¿Por qué en pleno siglo XXI se sigue
enseñando religión en las escuelas? La escuela debe ser un lugar sagrado en
donde ninguna fuerza de ningún tipo pueda penetrar, mucho menos en las
conciencias de miles de jóvenes en forma de largos discursos y rebuscados
argumentos.
La noticia
española titulada “Organizaciones y
sindicatos por una "escuela pública y laica" proponen un calendario
escolar sin festividades religiosas” del presente año, señala que un total de 44 organizaciones y sindicatos como Europa
Laica, STES-i y FECCOO, lanzaron la 'Campaña por una Escuela Pública y Laica',
campaña que lleva más de dos décadas vigente con el objetivo de eliminar la
religión en las escuelas. Genial, ¿no?, hay un actuar cívico en esta materia,
pero por desgracia, aún después de dos largas décadas, no se ha logrado por lo
que tanto se movilizan y luchan.
En la
noticia “Ankara, la batalla por el Islam
obligatorio en las escuelas y los derechos denegados”, se informa que El
Tribunal Constitucional de Turquía reconoce dos decisiones de la Corte Europea
que denuncian la vulneración de los derechos. La batalla legal de una familia
que se opone a la asistencia obligatoria de su hija a clases de religión
musulmana. ¡Fantástico!, familias defendiendo la libre elección de sus hijos,
sin embargo, ¿creen que los resultados sean prometedores? Según lo que se
expresa en la noticia, los jueces del Tribunal Supremo dictaminaron que forzar
a los niños y jóvenes a ser educados en una determinada fe -obligándoles a
asistir a clases-, yendo en contra de la voluntad de sus padres, es una flagrante
violación de sus derechos. Sin embargo, los analistas y expertos dudan de que
el gobierno acepte la decisión.
En la
noticia “Libertad de enseñanza, nueva
Constitución y “minorías”: los temas que marcaron el último Tedeum evangélico
con Piñera como Presidente” del diario La
Tercera, se manifiesta los dichos del obispo Héctor Cancino que apuntó que
“la lucha ha sido permanente de la
Iglesia para influir en la transformación permanente a través de las clases de
religión cristiana-evangélica, en todos los establecimientos de educación no
confesionales de nuestro país, y por ningún motivo puede ser reemplazada por
una clase de historia de las religiones, como tampoco la erradicación de las
sagradas escrituras, la biblia, de los colegios y de la sociedad chilena, no
puede ser eso”. También declara abiertamente que “Rechazamos categóricamente que los niños sean educados y orientados
sexualmente en los colegios con una pedagogía deconstruccionista que contiene
un pensamiento ideológico distorsionado y que va en contra de los principios y
normas morales que han sido establecidas en la sagrada escritura”.
Quienes dicen que somos libres de elegir entre un gran abanico de establecimientos educacionales y que debemos callar y acatar al estar dentro de él, está mal. Puedo ser un gran ejemplo y a la vez argumento del por qué lo que dicen está incorrecto y quizás ustedes también. Como futura docente que recién se está formando puedo decir a toda voz que el adoctrinamiento y la enseñanza religiosa sistemática escolar perpetúa en las mentes jóvenes, afectando su actuar. Yo, quien se graduó de un liceo religioso, puedo decirlo a toda voz.
Fuentes:

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