Semana del 23 al 29 de mayo
-+- Saberes -+-
Según Ocampo
(2006; p.283), “…el conocimiento médico, como producto, se puede definir como
un conjunto de recursos (bienes para la atención a la salud) y formulaciones
(teorías y conceptos médicos) que desde la visión de la ciencia y de la tecnología
tienen como fin último la prevención y diagnóstico temprano de las
enfermedades, así como el tratamiento oportuno y la rehabilitación de los
enfermos”. Este, en pocas palabras, es el conocimiento propio o específico de
un médico. Probablemente, más de alguno sabrá responder o comprender esto,
pero…
¿Cuál
sería el conocimiento específico de la profesión docente?
El profesor
Richard Bravo nos planteó la pregunta anterior en la clase de esta semana y al
principio quizás sonó un tanto fácil de responder.
Saber
enseñar.
En resumidas cuentas, esa es la respuesta. Shulman (1987) distinguió 7 conocimientos propios de un profesional docente: conocimiento del contenido, conocimiento del currículo, conocimiento pedagógico del contenido, conocimiento pedagógico general, conocimiento de los estudiantes y sus características, conocimiento del contexto educacional y el conocimiento de los valores, propósitos y fines de la educación.
Shulman (1987)
propuso que el conocimiento pedagógico del contenido era lo que distinguía al
pedagogo del especialista en el contenido, ya que este era el conocimiento
específico formado en la intersección del contenido y la pedagogía. Esto me
trae a la memoria una reflexión que realicé este mes, titulada “Un ingeniero en
el aula”, en el cual compartí mi experiencia de tener un profesor que realmente
no lo era. Conté que con el tiempo me di cuenta de la implicancia de tener una
formación pedagógica, al ahondar más en la actitud que él tenía con los
estudiantes.
Un buen
ingeniero, probablemente, conozca las matemáticas tal y como la palma de su mano.
(Me pregunto quién habrá inventado esta frase, ¿Quién se
queda viendo su palma hasta saber con exactitud y precisión el cómo es?)
Que sepa resolver grandes y largos ejercicios
mentalmente o que se sepa todos los contenidos de memoria, es sinceramente, impresionante
para cualquiera.
(Aquí entre nos, las matemáticas no son realmente lo
mío, así que cualquier persona que sepa manejarlas me parece genial).
Sin embargo,
solo manejar un contenido, no te hace apto para enseñarlo en una institución
educativa. Dominar el contenido, conocer lo que se debe enseñar, saber enseñar,
evaluar el contexto, conocer y relacionarse con los estudiantes, aplicar
actividades y saber manejar las herramientas disponibles o saber afrontar
problemas dentro de este contexto, todo eso y mucho más, lo sabe un profesor.
Claro está que
un profesor novato también aprende mucho dentro de la marcha, mientras más y
más pasa el tiempo, más y más experiencia va adquiriendo, pero la base se encuentra
ahí desde antes de ejercer. La base de los 7 conocimientos específicos de un
profesor, que se aprende solo y exclusivamente en una universidad.
(Esto también lo aprendí en las clases de Construcción
de la Identidad Profesional Docente, me emociona aprender estas cosas, no sabía
que las carreras de pedagogía solo se podían impartir en universidades).
P.D.: Le he agarrado
gusto a poner posdata, probablemente las siguientes reflexiones también lo
tengan, me pregunto si la Javiera del futuro seguirá haciéndolo a mediados del otro
mes, a veces soy un poco inconstante con ciertas cosas. Quería dejar dos
aclaraciones: La primera es, que la persona de la imagen adjunta es Lee Shulman,
psicólogo educativo y reformador estadounidense. Siempre escucho nombres de
personas en clase que dieron aportes importantes en cierta materia y podría
jurar que no conozco el rostro de la mayoría. Para esta ocasión, quise poner
una imagen de Shulman por dos principales motivos, para que tenga relación con
lo que mencioné en el texto y porque la foto me pareció linda. Es primera vez que
adjunto una imagen de algo real, esta vez, una persona real. Las fotos que he
estado colocando eran dibujos o paneles de mangas. La segunda aclaración era
que lo que está en paréntesis eran pensamientos que surgieron en mi mente al ir
escribiendo, no quería dejarlos de lado, quería implementarlos en el escrito,
dudé un poco en hacerlo, ya que pensé que tal vez el texto en conjunto perdería
cohesión, sin embargo, recordé que el profesor dejó en claro que podíamos ser
creativos y no seguir necesariamente con las reglas establecidas. Me ha gustado
como ha quedado, espero que la persona que esté leyendo esto también lo haga.
Fuentes:

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