Semana del 25 de abril al 01 de mayo
Elitista desde su nacimiento.
La educación popular que surgió en los años 30/40, tenía como objetivo moralizar a la gente de forma cristiana y católica, con el propósito de que pudieran servir mejor a los de clase alta. Religión, moral cristiana, Historia sagrada, Historia de Chile, formaban parte del curriculum. Ejercicios gimnásticos, que en el fondo eran disciplina militar, los preparaban de antemano para servir al ejército. El sistema educacional no era para ellos. Se puede ver una profunda distinción en la educación destinada para los de clases populares v/s clases altas.
Replantear el
sistema educativo para que se ajuste a la realidad de los jóvenes chilenos,
reconocer injusticias y desigualdades que surgieron desde un inicio, se vuelve
una realidad al momento de darse cuenta que cada día, las personas están más
interesadas en movilizarse para realizar cambios profundos en estos tópicos,
como lo vimos en el Estallido social, ya que la consigna de “educación laica,
gratuita y de calidad” se volvió un gran lema que resonaba en las grandes
calles y avenidas.
La buena
educación funciona en donde las aulas integran a todos.
No funciona
cuando, según la prensa BioBioChile, los estudiantes de la Escuela Amanecer de
Duqueco de Los Ángeles reciben sus clases a través de mensajes de texto y notas
de audio compartidas en los grupos de WhatsApp, debido a la falta de buena
conexión a internet en los hogares de los alumnos.
No funciona
cuando, según un análisis hecho por el Laboratorio de Economía de la Educación
(LEE) de la Universidad Javeriana, a comparación a 2019, la brecha de desempeño
entre colegios públicos y privados creció 7 puntos, a favor de los privados en
Colombia.
No funciona cuando,
según el diario español El País, los estudiantes de las escuelas públicas
perdieron durante el primer año de pandemia el equivalente a medio curso escolar
de aprendizaje de Matemáticas, mientras los de la concertada apenas lo notaron.
Las diferencias
siguen de pie. La educación chilena sigue siendo segregadora y elitista. No
solo la chilena, sino que la de muchos otros países.
No queremos
formar parte, como docentes en formación o docentes en ejercicio, de un sistema
como este, ¿no es así?

Comentarios
Publicar un comentario