Semana del 9 al 15 de mayo
Un ingeniero en el aula
En enseñanza básica tenía un profesor de matemáticas que era ingeniero… Pensándolo bien, entonces en realidad no era un profesor, ¿no es así?
No era la
primera vez que alguien que no tenía título de profesor pisaba la sala de
clases. En ese entonces no me tome el tiempo de comparar su método de enseñanza
contra quienes realmente habían estudiado pedagogía. Quizás sí llegué a notar
diferencias, sin embargo, era muy pequeña como para detenerme a pensar en ello.
Quien me hacía clases, realmente no tenía importancia para mí, pero
lamentablemente este escenario se volvió a repetir en el liceo, ¡tenía otro
profesor de matemáticas que en realidad era un ingeniero! Ahora sí que podía
reconocer o analizar su forma de enseñar.
Junto a mis
compañeros éramos conscientes de la situación, así que más de una vez llegamos
a hablar al respecto. Recuerdo que no me gustaban sus clases, no me iba bien en
las pruebas, temía acercarme a él para hacerle preguntas o levantar la mano
para dar posibles respuestas, su actitud no siempre era muy buena, era un tanto
hostil. Siendo sincera, al momento de dar la clase, se notaba que quien
impartía la materia, no era un profesor. Quizás fue allí cuando me di cuenta de
la importancia de la formación del docente. No solo se debía dominar el
contenido en cuestión, sino que también se debía saber cómo enseñarlo. También
no olvidemos la importancia que tiene el comportamiento u actitud que disponga el
profesor en la sala de clases, ya que esto repercutirá e influirá notablemente
en el desempeño académico de los estudiantes, tal y como lo mencioné en la
entrada anterior, el famoso “efecto Pigmalión”. Sin duda, son componentes
sumamente importantes que probablemente la dirección de la escuela (que
permitió que ese caballero diera clases) no tomo en cuenta.
En la noticia
del año 2015, titulada “10 mil profesionales que ejercen sin ser profesores
podrían dejar la enseñanza en cinco años”, se señala que en caso de derogarse
el artículo 46 letra G, los profesionales que imparten clases, sin haber
estudiado pedagogía, tendrán que dejar las aulas en los próximos cinco años.
Sin embargo, en la noticia del presente año, “Profesionales para colegios | ¿De
qué se trata y cómo postular para profesor en el Programa de Liderazgos
Colectivos?” se indica que la Fundación Enseña Chile inició el Programa de
Liderazgos Colectivos en el que se busca contratar a cerca de 180 profesores o
profesoras para que puedan impartir clases durante dos años en los
establecimientos educacionales más vulnerables del país. Precisamente, uno de
los requisitos para postular a tal oferta laboral expresa que no es necesario
tener el título de Pedagogía. Solo debes ser titulado de alguna carrera afín que
esté autorizada por el Mineduc para ejercer docencia. En el caso de la
asignatura “matemática”, quienes hayan estudiado arquitectura, geofísica,
astronomía, agronomía, geología, ingeniería civil en mina, ingeniería en
construcción, entre otros, podrían perfectamente impartir clases en un aula.
Que aquellos profesionales que imparten clases, sin haber estudiado pedagogía, tengan que dejar sala de clases, sin duda generaría una valorización de la profesión docente, sin embargo, es importante no olvidar la razón por la cual dejaron entrar a estos profesionales a las aulas en un inicio. La falta de profesores. Algo de lo cual podría hablar en otra ocasión.

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