Semana del 30 de mayo al 5 de junio

 EN BUSCA DE LA COLABORACIÓN



Hasta el día de hoy mantengo contacto con una asistente de aula que conocí en enseñanza básica.

En un principio creí que la razón por la cual ella estaba ahí, era por los estudiantes que les costaba aprender o estaban más “atrasados” en comparación con el resto del curso. Al día de hoy, ese pensamiento cambió un poco. Tal vez la verdadera razón era esa, sin embargo, su ayuda y amabilidad llegó a todo el salón de clase, sin importar lo lejos que estuvieran algunos en los últimos puestos, sin importar si algunos no lo necesitaban demasiado.

Recuerdo que a veces acudía a ella para resolver algunas dudas y a veces solo deseaba hablarle porque me agradaba la idea de mantener una conversación con ella. Sin duda alguna, su presencia en la sala de clases cambiaba el ambiente. Lo que más rescaté de ella y lo que más recuerdo es su suave voz, siempre muy cordial, bondadosa y respetuosa. Probablemente, lo que más recuerdan ciertos compañeros de clase que tuve en ese entonces, fue el cuanto les ayudó en su desempeño académico.

Puedo decir con toda seguridad que su presencia marcó enormemente la diferencia.

En la clase de Construcción de la Identidad Profesional Docente de esta semana, hemos visto un video sobre la colaboración entre docentes y educadoras diferenciales en una escuela, por motivos de integración e inclusión de estudiantes. En ella se mostraba que, en un inicio, los docentes mostraban cierto rechazo y desconfianza ante esta nueva figura de autoridad que surgía a la par suya. Incluso miedo se llegó a identificar en ellos, temor a ser observados y criticados.

Ser observado es, verdaderamente, algo de temer. Que alguien te observe, significa que puede ver tus errores e imperfecciones y nadie quiere eso. Queremos hacer las cosas bien o por lo menos queremos aparentar que no tenemos problema alguno. El ser observado por alguien, abre la puerta a que seas criticado. Criticado por quien eres, por como actúas, por como hablas, por como enseñas, por como das la clase.  

Esto, sin duda, constituyó un verdadero desafío en el desarrollo profesional para estos docentes, al igual que para las educadoras diferenciales, que intentaban crear instancias de colaboración para poder planificar de mejor manera las clases, crear estrategias o reconocer necesidades que surgían con el tiempo en los educandos.

En la noticia titulada “Educadora Diferencial de la Escuela de Aylín trabaja en el proceso de evaluación de los estudiantes”, del portal electrónico Lanco, se cuenta que con autorización de los padres, se inició un proceso de evaluación y reevaluación de estudiantes para el Programa de Integración Escolar (PIE) de la escuela Rural de Aylín, donde los niños y niñas que requieren de un acompañamiento directo y con un equipo multidisciplinario, reciben una atención personalizada. Tal y como vemos expresado en esta noticia, el trabajo de una educadora diferencial en el aula para tener un acompañamiento directo con los estudiantes, es algo que se da en otras escuelas. ¿Qué mejor que este trabajo sea colaborativo en una co-docencia?

Era cosa de tiempo para que las piezas comenzaran a funcionar correctamente entre ambos profesionales de la educación (tanto docente, como educadora diferencial) que salían en el video. Ahora ya actuaban en sintonía y entendimiento el uno al otro. Las instancias que se esperaban crear en un inicio, ya eran costumbre. La dinámica en la clase era mucho más fluida y colaborativa. Al tener dos figuras a las cuales acudir en la sala de clase, las necesidades de todos los estudiantes se veían cubiertas. Definitivamente, puedo decir, con toda seguridad, que esto marcó enormemente la diferencia en los estudiantes.

P.D.: El párrafo en cursiva me ha evocado a la memoria el siguiente panel del manga “Blue period” y me gustaría compartirlo con ustedes:)



Fuente:

https://www.lanco.cl/index.php/educadora-diferencial-de-la-escuela-de-aylin-trabaja-en-el-proceso-de-evaluacion-de-los-estudiantes/

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